nosotros

quienes somos

Somos un grupo de víctimas que han perdido un ser querido en situaciones violentas y profesionales de distintas especialidades que voluntariamente trabajan y apoyan nuestra labor.

Somos una Asociación Civil apartidaria y trabajamos para acompañar a las víctimas de homicidio y femicidio y recuperar una justicia justa que contemple a estas  víctimas.

Nuestros Valores

Nuestras acciones están inspiradas en los siguientes valores fundamentales: integridad, respeto, solidaridad, compromiso, equidad y transparencia.

Nuestros objetivos

1. Acompañar a las víctimas de homicidio y femicidio, brindándoles apoyo emocional y asesoramiento legal.

2. Promover los derechos y alentar la participación de las víctimas en el proceso penal y en la ejecución de las penas, en paridad de condiciones con las del imputado y el agente fiscal.

3. Impulsar políticas públicas para mejorar la prevención de conductas delictivas graves.

La paradoja consiste en tener que aceptar que el duelo es “un lento y penoso proceso de desamor hacia el desaparecido para amarlo de otro modo. Entendámonos bien. Con el duelo, el doliente no olvida al difunto ni deja de amarlo; sólo se atenúa un vínculo demasiado excesivo y reactivo a la pérdida brutal”.
Juan David Nasio
¿Dónde estaba Dios cuando te fuiste?
Enrique Santos Discépolo
“Recordar es fácil para el que tiene memoria. Olvidar es difícil para quien tiene corazón.”
Gabriel García Márquez

Nuestra historia

Usina de Justicia se gestó en el año 2011, cuando Diana Cohen Agrest, Doctora en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires, Argentina y colaboradora de medios gráficos nacionales, recibió la noticia del asesinato de su hijo Ezequiel, un joven estudiante de 26 años a punto de graduarse en sus estudios universitarios, a quien se le arrancó su vida en un mísero robo.

Al año siguiente, cuando debió enfrentar el juicio por el asesinato de su hijo, Diana se preguntó cómo podía ser partícipe de un proceso en el que, legalmente, no tenía participación alguna. La respuesta que se dio a sí misma es que debía estudiar por qué una persona con los antecedentes del asesino, estaba en la calle. Tras abocarse al análisis de la implementación abolicionista del Derecho Penal en la Argentina, publicó un abanico de columnas de opinión en diversos medios de comunicación nacionales y, tiempo más tarde, en el 2013, la obra Ausencia Perpetua. Inseguridad y Trampas de la (in)Justicia. Su postura crítica del abolicionismo penal hegemónico le valió el reconocimiento de los profesionales del Derechos que le expresaron su compromiso con la causa que se iba gestando con la publicación de cada texto de su autoría.

En el 2014, se le acercó Patricia Terán, una fotógrafa que, tras la dolorosa lectura de Ausencia Perpetua, le ofreció realizar una exposición con los jóvenes muertos en democracia, esos jóvenes olvidados y sin reconocimiento alguno. El Centro Recoleta cobijó esa muestra, para la cual fueron convocados los padres de esos jóvenes, cada uno de los cuales aportó una foto del rostro del hijo perdido.

Tras vivir el impacto social que tuvo esa muestra, ese mismo año convocó a esas víctimas y a quienes se habían acercado durante el juicio al asesino de Ezequiel para acompañar a otras víctimas y trabajar por una Justicia Justa y respetuosa de los Derechos de las Víctimas.

Esa conjunción impulsó la creación de Usina de Justicia, fundada un 12 de noviembre de 2014. En sus comienzos acompañada por una segunda fundadora Emma Cibotti, mamá de una víctima vial, quien al año siguiente se separó de Usina de Justicia, continuando con su tarea en su asociación de homicidios por delitos viales.

Desde sus inicios, en Usina de Justicia acompañamos incansablemente a las víctimas de homicidio y femicidio para brindarles la mayor contención emocional posible y el asesoramiento y orientación legal, porque es el momento más doloroso que hayan vivido y muchos de quienes conformamos Usina estuvimos allí, en ese lugar oscuro, lugar en el que ninguna víctima eligió ni debería estar. 

Distinciones

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